sábado, 13 de marzo de 2010

¿CÓMO APLICAR EL CONDICIONAMIENTO CLÁSICO Y EL CONDICIONAMIENTO OPERANTE EN LA ESCUELA?

El aplicar las técnicas del condicionamiento en la escuela es a menudo un tema de debate, pero ¿tan malo es? en nuestra opinión todas las teorías tienen sus cosas buenas, sus cosas no tan buenas y sus cosas malas.

Por ello, ¿hacemos bien desechando una teoría por defecto? En nuestra opinión no, ya que un buen docente debe coger aquello que cree que le sirve o que está mejor de cada una y aplicarlas de acuerdo a su propio pensamiento en el aula. De esta forma tendremos una actuación docente mucho más rica y con más puntos de vista, es decir, abarcaremos mucho más campo

En cuanto a lo que se refiere al condicionamiento, cómo y en qué situaciones debemos utilizarlos? ¿Cómo y cuando aplicar el condicionamiento clásico? ¿Y el condicionamiento operante?

CONDICIONAMIENTO CLÁSICO

El condicionamiento clásico consiste en asociar un estímulo neutro a una determinada conducta.

De este modo, se suele utilizar sobretodo a la hora de establecer las rutinas, asociando estímulos neutros a ciertas conductas con las que en un principio no guardan ninguna relación.

Un ejemplo de esta aplicación podría ser a la hora de recoger se hace sonar una trompeta o silbato (estímulo neutro) que los niños asocian a ese momento. Así, cada vez que la maestra hace sonar el silbato los niños inmediatamente saben que es el momento de guardar.

Otro ejemplo podría ser en el momento de la siesta, cuando están todos tumbados, se canta una canción que les relaje y después todos se callan y se duermen. la canción actuaría de estimulo incondicionado y cuando la oigan inmediatamente sabrán que es la hora de dormir la siesta.

CONDICIONAMIENTO OPERANTE

El condicionamiento operante consiste en asociar una serie de refuerzos positivos o negativos a ciertas conductas.

Se utiliza en educación fundamentalmente para favorecer ciertas conductas o para modificar aquellas que no se consideran adecuadas.

Para su aplicación debemos tener muy en cuenta lo siguiente:

  • El tipo de refuerzo, ya que lo que para un niño o niña puede ser positivo para otro puede resultar indiferente e incluso negativo.
  • El refuerzo debe darse inmediatamente después de la conducta para tener una mayor eficacia e ir disminuyendo en intensidad según se vaya adquiriendo esa conducta.

Un ejemplo de su aplicación podría ser en el control de esfínteres. Al principio se premia a modo de canción, casi haciendo una fiesta cuando se produce la conducta y poco a poco ese refuerzo va disminuyendo a medida que ésta se integra de forma automática en su comportamiento.

Otro ejemplo para niños más mayores puede ser la economía de fichas por la cual el niño o niña va adquiriendo una serie de puntos verdes o aras sonrientes si se porta bien y de puntos rojos o caras tristes si se porta mal.

El que más caras sonrientes o puntos verdes ha conseguido obtiene un premio que para ese niño en particular signifique algo positivo.

En conclusión, en la escuela a menudo sin darnos cuenta aplicamos técnicas conductistas y no por ello se es mejor o peor docente, son técnicas que si se aplican bien en ciertas situaciones tiene una gran eficacia por lo que es una estupidez desecharlas completamente.

El ser un buen o mal docente dependerá de cómo se utilizan las difenterentes teorías dentro del aula y en qué situaciones se apliquen.

1 comentario:

  1. hola: si bien estoy parcuialmente de acuerdo con lo que planteas "El ser un buen o mal docente dependerá de cómo se utilizan las diferentes teorías dentro del aula y en qué situaciones se apliquen."... para que eso ocurra es necesario manejar bien teóricamente las teorías. Leyendo tu blog me encuentro con una serie de errores que pueden resultar en una mala aplicación siendo dañino para los alumnos. Como psicóloga educacional, te invito a revisar nuevamente el conductismo, sus conceptos, constructos y leyes. saludos.

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